Internan en un psiquiátrico a un madrileño que llevaba 10 años intentándole explicar a los valencianos que las patas bravas no llevan alioli

En la historia de la gastronomía siempre ha habido conflictos y se han creado bandos enfrentados. A la hora de comer hay que posicionarse ante las grandes cuestiones: la tortilla con o sin cebolla, la clara con limón o con casera, el arroz con leche durito o blando… Pero la gran batalla de los últimos tiempos es la de si las patatas bravas llevan o no llevan alioli.

Esta ha sido la lucha de Manolo, un madrileño afincado en Valencia por cuestiones laborales desde hace 10 años. Se mudó allí en 2011 y comprobó horrorizado cómo los valencianos echaban alioli y pimentón a las patatas y las llamaban bravas. Desde entonces ha tratado de explicarles por activa y por pasiva que las bravas no llevan alioli, que como mucho eso serían unas patatas mixtas. Pero no ha habido manera con los valencianos y Manolo ya no ha podido aguantarlo más.

Él, que nació y creció en Madrid, lugar en el que se inventaron, decidió dejar claro por demostración cómo son las verdaderas patatas bravas. Así, el pasado domingo por la mañana se presentó en decenas de bares del centro de Valencia con un saco lleno de patatas fritas por él mismo y una garrafa de salsa brava típica de Madrid. Según nos han contado, empezó a tirarle patatas fritas a los clientes y a los dueños de los bares para después bañarlos con la salsa brava bien calentita. “Estas son las verdaderas putas bravas, cojones, y se ponen como tapa gratis con la puta cerveza, ¡joder!”, habría ido gritando el hombre como un loco.

Finalmente, la policía fue capaz de interceptarlo en un concurso de paellas cerca de la Malvarrosa. Al llegar los agentes se lo encontraron echando patatas y salsa brava en las paellas mientras gritaba que “¡en Madrid, la paella también lleva patatas bravas, hombre ya, por mis cojones que llevan patatas bravas!”.

Los médicos han decidido trasladarlo a un centro psiquiátrico en Madrid para que la rehabilitación psicológica la lleve a cabo con unas cañitas y unas buenas tapas de patatas bravas como Dios manda.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *